Presentación

Derecho y Debate 35

Derecho y Debate trae una nueva edición refiriéndose a temas de innegable actualidad, y además, haciendo mención desde esta misma presentación, a una dolorosa pérdida al mundo académico peruano.

Asi pues, en este número de “Derecho y Debate”, la compleja situación existente en España con la realización de un referéndum en Cataluña es pues, sin duda alguna, una preocupación central, abordada a través de la publicación de dos importantes declaraciones. Una de ellas ha sido la suscrita por muchos de los más reconocidos profesores de Derecho Constitucional de España. Otra viene acompaña con las firmas de varios de los más destacados filósofos del Derecho de dicho país. Dos documentos cuya lectura, análisis y debate deviene sin duda en imprescindible.

Vinculado a esta materia se encuentra sin duda el estupendo trabajo de Renaud Bourguet, sobre el principio constitucional de no confiscatoriedad en España, texto cuya revisión recomiendo vivamente.

De otro lado, Michele Carducci, con la brillantez que le caracteriza nos autoriza a reproducir su “Diritti della Natura”, publicación donde aborda un tema de innegable actualidad.

Junto a estos importantes textos, la compleja situación boliviana es un especial punto de interés en este último “Derecho y Debate”. A ella nos acercamos en base a los aportes de uno de los constitucionalistas más relevantes de Bolivia, José Antonio Rivera Santivañez, asi como a través de la lectura del memorial de la acción de inconstitucionalidad abstracta vinculada a la reelección presidencial. Además, Hernán Olano, con gran agudeza, nos alcanza significativas reflexiones sobre los deberes de la persona en Colombia.

Las contribuciones de esta edición se cierran con un muy interesante informe de la Comisión de Venecia sobre la materialización de los fallos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y una sentencia del Tribunal Constitucional peruano (la emitida en el caso “Puerta de Tierra”) donde se discuten los alcances del amparo contra resoluciones judiciales. Sin embargo, permítaseme en esta ocasión efectuar una muy especial mención a una lamentable pérdida para el mundo académico peruano.

Y es que acaba de fallecer Jorge Avendaño Valdez, sobresaliente figura del Derecho en el Perú. Jurista prominente, gran impulsor de la reforma de la enseñanza del Derecho en el país, decano de la Facultad de Derecho y pro-rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, universidad líder en el escenario peruano; decano del Colegio de Abogados de Lima; destacado congresista de la República: pero, y sobre todo, un gran maestro.

Y es que hay personas que no deberían irse nunca, pero que afortunadamente su ejemplo y su obra nos acompañan por siempre. Jorge es sin duda alguna una de esas personas. En mi caso particular, su aporte, junto con el de César Valega, fue vital para, entre otras cosas, decidir mi vocación profesional. Luego vinieron los maestros en las especialidades a las cuales me he dedicado (el mismo César Valega, Domingo García Belaunde, Nestor Pedro Sagüés, Germán Bidart Campos, Augusto Mario Morello y los maestros durante mi formación en España). Paso entonces aquí a referirme a algo que, de cierta manera, acabo de adelantar en otro texto.

Jorge fue un profesor que tenía un gran dominio de su tema y de la clase. Podía gustar o no su estilo, pero no dejaba a nadie indiferente. En cualquier caso, hacía de su curso, un curso del segundo ciclo de la carrera, una materia inolvidable. Pero lo suyo iba bastante más allá de eso. Para quienes buscábamos nuevas perspectivas sobre el Derecho y los abogados, Jorge era la demostración de que esa apuesta por miradas diferentes, aun cuando el optó finalmente por un ejercicio más tradicional de la profesión, no era un imposible. Fue el hombre clave de la reforma de los setenta y el impulsor del debate de los ochenta, además del gestor de una mejor de la infraestructura de nuestra Facultad, la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, con una relevancia a todas luces insoslayable. No puede entenderse la enseñanza del Derecho en el Perú sin tomar en cuenta su aporte.

Éramos muy distintos en muchas cosas, pero nos teníamos mucho cariño y respeto. Fui su alumno, delegado de clase, pulga en la oreja en el Claustro Pleno (reforma curricular de nuestra Alma Mater), y eterno discrepante en ciertos temas, pero también colaborador con el candidato a Decano del Colegio de Abogados y el candidato a congresista. Aprendí mucho de él. Todos aprendimos mucho de él.

Lo vamos a extrañar, pero sin duda su aporte nos acompañará siempre. Un inacabable agradecimiento Jorge por lo que más nos diste y por lo que seguramente nos seguirás dando.

 

Eloy Espinosa-Saldaña

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