Derecho y Debate 200

Queridos amigos y amigas:

1. Palabras iniciales:

Luego de un largo camino, lleno de esfuerzo y no libre de momentos difíciles, llegamos a la edición 200 de “Derecho y Debate”, lo que se nos ha dicho es un récord para nuestro país: el Perú. Para esto se usó mucho esfuerzo (de algunas personas) de cada uno de los integrantes del grupo, sin recurrir a favores personales o institucionales, sin aprovechar contactos familiares, y sin solicitar financiamiento que pueda significar e hipotecar nuestra línea de acción. Nuestros posibles errores son consecuencia y no el resultado de la concesión que hayamos hecho a intereses personales, amicales o grupales.

Estamos planteando, ya para el mes de junio, una actividad que permita reencontrarnos entre quienes hemos trabajado sacrificadamente durante todos estos años en este proyecto. Lamentablemente, no hay grupo perfecto y también hemos tenido integrantes que casi llevaron al fracaso este esfuerzo, y que entendemos tendrán la decencia de no acercarse a lo que es un festejo y no una farsa.

Ahora bien, sería sumamente injusto no agradecer a los cientos de personas que han colaborado en la realización de este esfuerzo a centenares de personas. Solamente por razones de tiempo, mencionaré a tres queridos maestros y amigos, sin que ello disminuya la calidad de otras colaboraciones que hemos publicado durante todo este tiempo.

2. Néstor Pedro Sagüés:

El primer reconocimiento va para nuestro maestro, ejemplo y amigo Néstor Pedro Sagüés. Néstor provino de una familia no vinculada a lo jurídico, y no nació en una ciudad donde se considera se encuentran las mejores universidades de su país, Argentina. Sin embargo, tuvo la calidad y capacidad de construirse solo. Lo más meritorio es que siempre fue una persona alejada de actitudes soberbias, pues nunca asumió como propios aquellos méritos ajenos o del entorno suyo. Siempre fue un hombre generoso, dispuesto a ver el lado más amable de la vida, a pesar de que le tocó afrontar injusticias y momentos difíciles.

Escribió mucho y muy bien, a diferencia de quienes, publicando dos textos, asumen ya ser figuras incontrastables del Derecho.

Yo tuve el honor de ser reconocido por él en una actividad fortuita en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y tuvo la delicadez de dejarme realizar una actividad para la cual había sido convocado, sentándose con los que éramos estudiantes de Derecho a compartir y contestar nuestras inquietudes académicas y ocasionales.

El tiempo pasó, y Néstor nos invitó a dictar conferencias en Argentina, y fue un verdadero motor de la labor que allí realizamos como profesor visitante en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina. Su casa en Rosario era como si fuera la nuestra, pues así me trataba. Lo mismo ocurría cuando nos encontrábamos en Buenos Aires, y en diferentes partes del mundo, y siguió sucediendo a lo largo de los más de 30 años de conocernos. No había fin de semana que no le llamara o él hiciera lo contrario.

Es más, hasta fui invitado de honor, gracias a él, al matrimonio de una de sus hijas.

La enfermedad de la cual vengo padeciendo hace buen tiempo no fue impedimento para mantener contacto con él. Ya nos encontrábamos con frecuencia, cuando venía a Lima, pues era una parada obligada que estuviera en mi departamento. Y cuando llegaban las horas difíciles de su salud, siempre había la llamada de los fines de semana, por indicación que él mismo me dio de llamarlo, preguntándole cómo iba su ánimo y estado de salud. Néstor, como lo he dicho en muchas ocasiones, es el padre que todos hubiésemos querido tener, sin que esto quiera desmerecer al mío.

Sus contribuciones en Derecho y Debate son de una calidad indescriptible, y no solamente por el gran nivel de sus textos. Néstor, por propia iniciativa, conseguía de la manera más inesperada las colaboraciones que han enriquecido durante años las páginas de “Derecho y Debate”, y las páginas de mi propia vida, aunque una persona mezquina quiera recortar.

2. Germán Bidart Campos

Quién puede negar la calidad académica y humana de Germán Bidart Campos. El Derecho Constitucional argentino y latinoamericano tiene, se tenga el gusto de conocerlo o no, un antes y un después de su obra. Germán desde siempre fue un hombre tan brillante como sencillo, tan calificado como modesto, y siempre dispuesto a ayudar, sobre todo en la formación de la gente más joven. Nunca olvidaré cuando debía dar mi primera conferencia en un primer Congreso Nacional Peruano de Derecho Constitucional y fue a verme, y tenía terror de hacerlo. Germán se dio cuenta de mi temor, y dedicó dos largas horas para tranquilizarme y explicarme lo que hoy les digo a mis estudiantes: «Todos tenemos temor de hablar en público, lo que aprendemos con el tiempo es a disimularlo».

Pocas veces uno puede encontrarse con alguien tan generoso y talentoso como Germán. Él se empeñó, sin que yo se lo pidiera, en ser el director de mi tesis doctoral, pero lamentablemente lo perdimos en el camino, aunque su legado quedará siempre con nosotros. Néstor quiso salvar la situación, pero la burocracia universitaria (que lamentablemente existe en muchas partes) no permitió la entrada de América Latina de ese sustituto de lujo. Sin embargo, la tesis, que tuvo base en las indicaciones de Germán y Néstor, pudo finalmente superar a la burocracia insana y se sustentó, recibiendo el reconocimiento de ser considerada la mejor tesis durante dos años en la universidad española donde fui examinado, obteniendo el grado de sobresaliente summa cum laude y premio extraordinario, con indicación de publicación, cosa que ya se ha hecho y que alcanzó gran éxito, pues las dos ediciones están absolutamente agotadas. Alguien que yo creía un amigo ofreció una tercera edición mexicana que entiendo que publicó. Sin embargo, desde hace algunos años no recibo respuesta de dicha persona para alcanzar al menos un ejemplar. Sin comentarios.

Germán y Néstor fueron algunos de los grandes impulsores de la tesis de posdoctorado, la cual presenté en Bolonia, la universidad más antigua del mundo, y hasta hoy, también, la más prestigiosa de Italia, también con las mejores calificaciones. 

3. Allan Brewer-Carías

Tiene colaboraciones de lujo en “Derecho y Debate” que invito fervorosamente a revisar, independientemente de aquellos textos que también acercó a mi manos para que puedan ser reproducidos en la revista. Antes y durante mi estancia en Buenos Aires, Germán, como jefe del instituto de investigaciones de la Universidad de Buenos Aires, tenía dos diferencias notables conmigo: la primera, la de integrarme a su casa, a su refugio de debate con amigos como Andrés Gil Dominguez y Ernesto Cionfrini, allá entre Peña y Azcuénaga. Creo que durante mi estancia en Buenos Aires, viví más en el instituto a cargo de Germán y en su apartamento. Gracias a que me animó a presentar un proyecto de investigación, fui el primer no argentino que ganó la beca del CONICET, que se otorga a las investigaciones consideradas las mejores cada año en Argentina.

Consignó al final, y no porque sea menos importante, sino porque afortunadamente es el único de estos grandes maestros que se encuentra con nosotros físicamente hablando, al notable profesor y mejor persona Allan Brewer-Carías. Conocedor como nadie del Derecho Constitucional y Administrativo, es un ejemplo vivo de brillantez, tenacidad y disciplina en el trabajo. Pública de dos a tres libros al año de estupenda calidad, se compromete y se entrega enteramente con lo que quiere por las causas que considera justas.

Ello le valió la terrible noticia de ser exiliado de su país, la Venezuela del chavismo, solo por pensar distinto. Además, no se lo dejó asistir al entierro de uno de sus familiares más queridos, típica prepotencia de los dictadores que se sienten dueños del poder o de las personas que adquieren relativamente méritos, casi siempre con alas prestadas, sin darse cuenta de que tarde o temprano las cosas se pondrán en su lugar y lo que se adquirió sin correspondernos nos será arranchado y, con suerte, pues caerá en las manos donde realmente corresponde.

Hablar de la vinculación de Allan, o Randy, como tenemos el honor de poder llamar quienes somos sus amigos, es inconmensurable. Prácticamente toda la obra de este gran autor ha sido reproducida en los diferentes números de “Derecho y Debate”. Solamente se trata de buscarla en los índices de nuestra publicación que están colocados en internet. De este gran autor, con un conocimiento enciclopédico, hemos recibido valiosos aportes de su múltiple conocimiento académico y hemos podido constatar su gran calidad humana. 

4. Palabras finales:

Este número de “Derecho y Debate” es solo el prólogo de lo que pensamos hacer como homenaje a quienes con mérito propio han podido y sabido ser ejemplo de vida, demostrando la calidad académica solamente existe cuando estamos ante personas nobles, sencillas y que no buscan crecer aprovechándose de méritos ajenos. Solamente podemos encontrar calidad académica en aquellas personas que justamente demuestran estas virtudes.

Enlace de documentos: https://drive.google.com/drive/folders/1BO4Q3IavW2RFAmhJSkvell4G7Bxp4xaC?usp=drive_link

Enlace de índice: https://docs.google.com/document/d/1ZP4jh-1J5bnHHq-1uNDYxk0QY3FL1dZuIf5Gufw1BdI/edit?tab=t.0

Eloy Espinosa-Saldaña Barrera

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